Lamentablemente Se Vive la Guerra Mundial del Odio

++ En Teoría, el Científico Einstein Tenía la Solución

++ Pensó en el Estallido de la Bomba del Amor

++ En Estos Tiempos ¿Quién es el Reinventor del Amor?

Por Rafael Vilchis Gil de Arévalo.

 

Cuando se  extiende la guerra del odio y se van agotando los remedios caseros para recuperar la armonía, el hombre debe buscar hasta  lo último para sobrevivir.

La respuesta ideal parece que está en el ámbito científico.

La medicina la buscó y la encontró en el connotado alemán Albert Einstein que se atrevió a pensar en una bomba de amor como solución al problema de odio y violencia que se desató en el mundo.

Cada instante estamos en peligro. No hay día que no veamos o sepamos de ejecuciones, de secuestros de mujeres  y niños por cientos, de terrorismo salvaje, de guerras invocando dioses, la amenaza de presionar sobre los botones atómicos, etc.

Tan grave es la guerra mundial del odio, del rencor humano,  que repetitivamente se predice la muerte del planeta.

En una página de internet la página firmada “Por  Eres Inteligente | Historia” publicó el texto “La Carta de Einstein para su Hija sobre el amor”. Ahí pudiera estar la fórmula para recuperar la armonía, ¿pero quien podría ser el “reinventor del amor”?

Albert Einsten nunca conoció a su hija Lieserl, quien fue concebida con Mileva Maric, una de las compañeras de estudio del científico en aquella época (1900) y fuera del matrimonio.

La carta dice así:

“Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor. Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E=mc² aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!

Tu padre”.

 

fraterafael@hotmail.com

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