Podrían ser Aprobados los Casorios Gay

++ Diputados qué Harían con Melchor Ocampo

++ Siglo y Medio Vigente su Carta a los Esposos

++ Político que Heredó su Corazón a un Colegio

Por Rafael Vilchis Gil de Arévalo.

Supongamos que los legisladores locales, en un tiempecito libre que tuvieran, aprobaran la bodas gay, ¿qué harían en los libros de historia con el nombre de don José Telésforo Juan Nepomuceno Melchor de  la Santísima Trinidad Ocampo Tapia?

Este personaje se le conoce comúnmente como Melchor Ocampo, autor de la famosa Epístola que se lee cuando se celebran casamientos civiles.

¿Apuntarán que el personaje se equivocó al redactar la carta dedicada a los cónyuges cuando legalizan su matrimonio?

Sería desleal desconocer el talento de quienes, como él, participaron en las leyes de Reforma.   Sabía cómo aplicar la igualdad.

Dice la enciclopedia Wikipedia que “En materia de educación, Melchor Ocampo, sostenía que ésta tenía que cimentarse en postulados básicos del liberalismo: en la democracia o gobierno de la mayoría; en el respeto a las diferentes creencias religiosas; en la tolerancia; en la igualdad de todos ante la ley, fortaleciendo la autoridad civil y suprimiendo los privilegios”.

Teniendo  formación educativa en Francia, contribuyó en la redacción de las leyes civiles de la época en México. En 1857 Benito Juárezel presidente Benito Juárez expidió la ley del matrimonio que contiene 31 artículos.

Transcribo 3 muy sustanciosos:

3. El matrimonio civil no puede celebrarse más que por un solo hombre con una sola mujer. La bigamia y la poligamia continúan prohibidas.
4. El matrimonio civil es indisoluble; por consiguiente, sólo la muerte de alguno de los cónyuges es el medio natural de disolverlo. Podrán los casados separarse temporalmente. Esta separación legal no los deja libres para casarse con otras personas.

5. Ni el hombre antes de catorce años, ni la mujer antes de los doce, pueden contraer matrimonio. (En casos especiales la autoridad daba su consentimiento).

Es en el artículo 15 donde encaja la Epístola de don Melchor Ocampo.

15. El día designado para celebrar el matrimonio, ocurrirán los interesados al encargado del registro civil, y éste, asociado del alcalde del lugar y dos testigos más por parte de los contrayentes, preguntará a cada uno de ellos, expresándolo por su nombre, si es su voluntad unirse en matrimonio con el otro.

Contestando ambos por la afirmativa, les leerá los artículos 1o., 2o., 3o. y 4o. de esta ley, y haciéndoles presente que formalizada ya la franca expresión del consentimiento y hecha la mutua tradición de las personas, queda perfecto y concluido el matrimonio, les manifestará:

Que éste es el único medio moral de fundar la familia, de conservar la especie y de suplir las imperfecciones del individuo que no puede bastarse a sí mismo para llegar a la perfección del género humano.

Que éste no existe en la persona sola sino en la dualidad conyugal. Que los casados deben ser y serán sagrados el uno para el otro, aún más de lo que es cada uno para sí.

Que el hombre cuyas dotes sexuales son principalmente el valor y la fuerza, debe dar, y dará a la mujer, protección, alimento y dirección, tratándola siempre como a la parte más delicada, sensible y fina de sí mismo, y con la magnanimidad y benevolencia generosa que el fuerte debe al débil, esencialmente cuando este débil se entrega a él, y cuando por la sociedad se le ha confiado.

Esa ley quedó dada de baja en reformas que se hicieron en 1870, pero quedaba su esencia, la fórmula de lo que es una familia.
Don Melchor Ocampo nació el 5 de enero de 1814, en Maravatío, Michoacán. Por sus servicios políticos a  esta entidad se le llama Michoacán de  Ocampo.

Murió fusilado por los conservadores y después su cuerpo colgado de un árbol. Sus restos mortales se guardan en la Rotonda de las personas Ilustres en la ciudad de México.

Como dato curioso heredó su corazón al colegio de San Nicolás de Hidalgo. Se conserva en una urna en formol.

Antes de morir, dicen sus biógrafos,  dijo lo siguiente: “Me despido de todos mis buenos amigos y de todos los que me han favorecido en poco o en mucho y muero creyendo que he hecho por el servicio de mi país cuanto he creído en conciencia que era bueno”.

Y ya ve usted,  hay cosas que parecen buenas y no son tanto.

En el Estado de México no sabemos qué mensaje se está dando a los esposos durante su boda civil. Debe ser el texto ideado por la licenciada Sonia Iniesta de Lira Mora, que fue directora del Registro  Civil.

 

fraterafael@hotmail.com

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